| INSOMNIO |
| uno de los trastornos más frecuentes en
nuestra sociedad. Alrededor del 25% de la población padece frecuentes o
esporádicas alteraciones relacionadas con el sueño. El insomnio no viene
señalado necesariamente por el número de horas que una persona duerme, ya que
esta cifra puede variar ampliamente. Los niños o jóvenes, las personas que
realizan esfuerzo físico o psíquico mayor necesitan dormir más horas, mientras
que las personas de edad avanzada duermen menos horas. Como media se puede
considerar que la mayoría de los adultos necesitan una media de ocho horas de
sueño continuado. El consumo de sustancias tóxicas tales como la heroína, cocaína, anfetaminas, éxtasis, etc., afecta al Sistema Nervioso Central y por lo tanto pueden alterar el sueño. Otras sustancias, socialmente más extendidas y que también alteran el sueño son las Xantinas (café, té, cacao, colas). El alcohol, aunque posee cierto efecto sedante inicial, dificulta que el sueño llegue a fases profundas y por lo tanto que sea reparador. Existen distintos medios de tipo higiénico que favorecen un sueño regular y reparador o que pueden ayudar a solventar algunas dificultades ligeras con el sueño. Algunos consejos al respecto son: 1. Horario regular de acostarse y levantarse, también incluyendo el fin de semana. 2. Ejercicio físico durante el día, evitando las últimas horas del día 3. No comer excesivamente antes de dormir 4. No tomar sustancias excitantes después del mediodía 5. Evitar trabajos o actividades que exciten en las horas previas al sueño 6. Comer o beber algo antes de acostarse 7. No beber alcohol antes de acostarse 8. No utilizar la cama para actividades distintas como comer, estudiar. 9. Dormir en oscuridad, con silencio y temperatura entre 18 y 22 ºC. 10 No angustiarse si no se puede dormir. Levantarse y hacer algo relajante y volver a acostarse cuando se note algo de somnolencia es un buen truco. Es importante no coger fobia a la cama. |

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