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El sexo anal no es una conducta
exclusivamente humana; los primates superiores que viven en grupos, como los
orangutanes y los chimpancés, lo practican con tanta frecuencia y dedicación que
el gesto de respeto y acatamiento a un superior por parte del inferior es
presentar el ano ante sus ojos.
Esta conducta la tienen tanto machos
como hembras, puesto que éstas, aunque sólo son receptivas al coito vaginal
durante sus épocas fértiles, es decir, cada dos años más o menos, suelen
realizar el coito anal varias veces al día.
Esta conducta sexual es tan
vieja como la humanidad y ha sido practicada a lo largo de la historia con fines
placenteros, como control de natalidad y para evitar romper el himen de las
vírgenes. Hay culturas que lo prohíben, otras que lo ritualizan y otras que lo
dejan al deseo de las parejas.
En contra de lo que pueda parecer, los
homosexuales no la practican más que los heterosexuales. El ano, además de
responder perfectamente a la respuesta táctil, es una zona sensorial muy
placentera, que puede llevar al orgasmo sin ninguna otra estimulación. El
ano puede ser estimulado de muchas formas pero antes de la penetración es
conveniente “enseñarle” para que se relaje y deje que algo entre, ya que su
respuesta es del interior hacia el exterior, es decir, está preparado para dejar
salir no para dejar entrar.
Algunas personas emplean enemas antes de la
penetración anal para asegurarse que el recto está libre de heces y no va a
producir dolor.
La pared celular del recto es muy delgada y puede
desgarrarse con facilidad.
Las reglas fundamentales a seguir antes de
practicar el sexo anal son:
1 Comunicarlo a la pareja, no hacerlo nunca
por sorpresa. 2 Lubricar bien la zona, con agua, saliva o con los
lubricantes que se venden en las farmacias tipo Gely o K-Y 3 Ampliar el ano
previamente con el dedo corazón de la mano si la persona no realiza el coito
anal con frecuencia. 4 Relajarse y empujar los músculos del ano hacia
afuera; la mayoría de las personas sienten que la postura más cómoda para
realizar el coito anal por primera vez es de costado. 5 Nunca hay que
introducir objetos o el pene en el ano por la fuerza, lo mejor es sujetarlos
firmemente y que la pareja que va a ser penetrada empuje hacia atrás.
Las
personas que experimentan con el juego anal empiezan utilizando los dedos, un
consolador pequeño o un tapón anal. Cualquier cosa que se introduzca debe de
tener un reborde o estar firmemente sujeto, para evitar que la succión de los
esfínteres lo absorba hacia el intestino (aunque no tiene mucha importancia
porque todo lo que entra sale).
El ano puede estimularse, besando,
acariciando, golpeándole suavemente con los dedos, acariciando en círculos,
mordiéndolo con los labios o con los dientes. Es todo cuestión de imaginación y
práctica.
El coito anal es una de las prácticas de riesgo. Si no se está
seguro de la salud sexual de la pareja lo mejor es hacer otras prácticas más
seguras o usar preservativos.
Después de una penetración anal, conviene
extremar la higiene del pene inmediatamente; así se evitará que aparezca un
prurito bacteriano a la mañana siguiente (en este sentido, no se debe nunca
hacer penetración vaginal después de la anal).
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