| “Cuando termina un amor, así como
termina el mío, sin una razón ni un motivo…sin nada…sientes un nudo en la
garganta, un peso en el estómago, un vacío en la cabeza, y no comprendes nada…no
te bastan los amigos, y no te bastan ya los sueños y no te basta una sonrisa, no
te conforma nada, piensas en el fondo cual será el motivo, buscando una razón
entre la gente pero nunca hay una razón porque un amor debe terminar así…”
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Así comienza una popular canción de
Yolandita Monge, canción que hizo llorar a todos los homosexuales y lesbianas en
los años ochenta en muchos lugares de Latinoamérica….y hoy en pleno 2007, veo
que aunque las baladas sean otras, aún los corazones siguen latiendo tan fuerte
como antes y a su vez desvaneciéndose tan fácilmente.
Los homosexuales y
lesbianas en todas las categorías nos hemos ganado el primer puesto en las
relaciones temporeras…hay muchas teorías respecto al tema, muchos dicen que, en
el caso de los hombres homosexuales, es culpa de la testosterona y nuestra
genética, otros la falta de hijos que amarran a una pareja, y otros dicen que es
la falta de compromiso. En el caso de las lesbianas, aunque sus relaciones en
general se ven más duraderas que las de los varones, también hay un “cambieteo”
y “tira y hala” que como grupo, nos caracteriza a todos como poco confiables a
la hora de hacer un compromiso serio de pareja, para toda la vida.
Y yo
me pregunto, y extiendo la pregunta a todos. ¿Será en parte que al no sentirnos
aceptados socialmente, o sea, con todos los derechos y bendiciones que otorga la
sociedad y la religión a nuestra contraparte heterosexual, nos sentimos más
libres, menos obligados a seguir términos y normas establecidas por nuestros
ancestros heterosexuales, y por ende nos otorgan el derecho de hacer lo que nos
da la gana?. ¿O es que en realidad, todos, gays y heterosexuales, deberían hacer
lo que les de la gana?.
Son muy pocos los homosexuales que se han podido
jurar amor para toda la vida ante una Biblia, testigos, un juez, y un séquito de
blancas palomas. Muchos homosexuales y lesbianas no creen en la sociedad, ni en
sus ritos, ni en que “lo que une Dios, el hombre no podrá separarlo”. Porque lo
hemos visto en nuestros antepasados heterosexuales, y hemos visto el cansancio
de un matrimonio, y la carga de los hijos, y hasta el maltrato entre parejas o
padres y madres e hijos por que según la sociedad o la religión impone, deben
mantenerse juntos para toda la vida.
Aunque con gran resistencia, la
sociedad ha sufrido tantos cambios significativos en las últimas cuatro décadas,
que es difícil saber quien tiene la razón respecto a las relaciones, tal vez la
tenemos todos, y tal vez la tiene nadie.
El amor, sobre todo, es de las
cosas más difíciles de amarrar a leyes, a compromisos, a sentencias, y al
escrutinio público. Amar y ser amado, puede ser tan duradero o tan temporero
como lo puede ser la vida de los seres humanos. La intención de vivir siempre
está ahí, y luchamos por mantenernos vivos. Igual pasa con el amor, nos
enamoramos y tratamos a toda costa de mantener esa llama viva, porque nos hace
felices…sin embargo…cuando termina un amor, así como termina el mío…el tuyo…el
nuestro…nunca hay una razón por que un amor deba terminar así…y sin embargo a
veces, acaba.
Pero aún con nuestra fama de amores temporeros, y nuestra
fama de aventureros y aventureras, los homosexuales y lesbianas amamos, y
mientras dura esa relación, sea meses, o años o días, atesoramos ese amor con la
pasión de un templo. Con la misma ilusión que los heterosexuales, pensando que
ese amor será para toda la vida.
Y en realidad, por mas que la gente
especule y nos tilden de poco confiables en el amor, no existe una razón porque
un amor deba terminar….pero como muchas veces pasa, termina…y no te bastan ya
los sueños, y no te basta una sonrisa, no te conforma nada, y piensas en el
fondo cual será el motivo, y buscas la razón entre la gente, y en lo que opinan,
y en lo que dicen de nuestra comunidad gay, y piensas y piensas cual será el
motivo, pero nunca hay una razón, porque un amor deba terminar así.
Pero
sabes perfectamente, que aunque nadie te pueda dar una explicación válida, o
científica o social, como lo haces con tu propia vida, sobrevivirás, y
nuevamente, con la ilusión de un niño que estrena un beso, aunque tengas todas
las edades del mundo, es muy posible, es más, te aseguro, que volverás intentar
enamorarte. ¿No es entonces mejor muchos amores temporeros, que no amar
nunca?.
Cuando termina un amor, así como termina el mío, o el tuyo, o el
nuestro…llora, desahógate, descansa, piensa, respira…pero levanta pronto la
cabeza, y recuerda, que muy pronto, estarás listo para volverte a
enamorar. |
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