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domingo, 15 de julio de 2012

Cuando termina un amor.

Cuando termina un amor.




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“Cuando termina un amor, así como termina el mío, sin una razón ni un motivo…sin nada…sientes un nudo en la garganta, un peso en el estómago, un vacío en la cabeza, y no comprendes nada…no te bastan los amigos, y no te bastan ya los sueños y no te basta una sonrisa, no te conforma nada, piensas en el fondo cual será el motivo, buscando una razón entre la gente pero nunca hay una razón porque un amor debe terminar así…”
Así comienza una popular canción de Yolandita Monge, canción que hizo llorar a todos los homosexuales y lesbianas en los años ochenta en muchos lugares de Latinoamérica….y hoy en pleno 2007, veo que aunque las baladas sean otras, aún los corazones siguen latiendo tan fuerte como antes y a su vez desvaneciéndose tan fácilmente.

Los homosexuales y lesbianas en todas las categorías nos hemos ganado el primer puesto en las relaciones temporeras…hay muchas teorías respecto al tema, muchos dicen que, en el caso de los hombres homosexuales, es culpa de la testosterona y nuestra genética, otros la falta de hijos que amarran a una pareja, y otros dicen que es la falta de compromiso. En el caso de las lesbianas, aunque sus relaciones en general se ven más duraderas que las de los varones, también hay un “cambieteo” y “tira y hala” que como grupo, nos caracteriza a todos como poco confiables a la hora de hacer un compromiso serio de pareja, para toda la vida.

Y yo me pregunto, y extiendo la pregunta a todos. ¿Será en parte que al no sentirnos aceptados socialmente, o sea, con todos los derechos y bendiciones que otorga la sociedad y la religión a nuestra contraparte heterosexual, nos sentimos más libres, menos obligados a seguir términos y normas establecidas por nuestros ancestros heterosexuales, y por ende nos otorgan el derecho de hacer lo que nos da la gana?. ¿O es que en realidad, todos, gays y heterosexuales, deberían hacer lo que les de la gana?.

Son muy pocos los homosexuales que se han podido jurar amor para toda la vida ante una Biblia, testigos, un juez, y un séquito de blancas palomas. Muchos homosexuales y lesbianas no creen en la sociedad, ni en sus ritos, ni en que “lo que une Dios, el hombre no podrá separarlo”. Porque lo hemos visto en nuestros antepasados heterosexuales, y hemos visto el cansancio de un matrimonio, y la carga de los hijos, y hasta el maltrato entre parejas o padres y madres e hijos por que según la sociedad o la religión impone, deben mantenerse juntos para toda la vida.

Aunque con gran resistencia, la sociedad ha sufrido tantos cambios significativos en las últimas cuatro décadas, que es difícil saber quien tiene la razón respecto a las relaciones, tal vez la tenemos todos, y tal vez la tiene nadie.

El amor, sobre todo, es de las cosas más difíciles de amarrar a leyes, a compromisos, a sentencias, y al escrutinio público. Amar y ser amado, puede ser tan duradero o tan temporero como lo puede ser la vida de los seres humanos. La intención de vivir siempre está ahí, y luchamos por mantenernos vivos. Igual pasa con el amor, nos enamoramos y tratamos a toda costa de mantener esa llama viva, porque nos hace felices…sin embargo…cuando termina un amor, así como termina el mío…el tuyo…el nuestro…nunca hay una razón por que un amor deba terminar así…y sin embargo a veces, acaba.

Pero aún con nuestra fama de amores temporeros, y nuestra fama de aventureros y aventureras, los homosexuales y lesbianas amamos, y mientras dura esa relación, sea meses, o años o días, atesoramos ese amor con la pasión de un templo. Con la misma ilusión que los heterosexuales, pensando que ese amor será para toda la vida.

Y en realidad, por mas que la gente especule y nos tilden de poco confiables en el amor, no existe una razón porque un amor deba terminar….pero como muchas veces pasa, termina…y no te bastan ya los sueños, y no te basta una sonrisa, no te conforma nada, y piensas en el fondo cual será el motivo, y buscas la razón entre la gente, y en lo que opinan, y en lo que dicen de nuestra comunidad gay, y piensas y piensas cual será el motivo, pero nunca hay una razón, porque un amor deba terminar así.

Pero sabes perfectamente, que aunque nadie te pueda dar una explicación válida, o científica o social, como lo haces con tu propia vida, sobrevivirás, y nuevamente, con la ilusión de un niño que estrena un beso, aunque tengas todas las edades del mundo, es muy posible, es más, te aseguro, que volverás intentar enamorarte. ¿No es entonces mejor muchos amores temporeros, que no amar nunca?.

Cuando termina un amor, así como termina el mío, o el tuyo, o el nuestro…llora, desahógate, descansa, piensa, respira…pero levanta pronto la cabeza, y recuerda, que muy pronto, estarás listo para volverte a enamorar.

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