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domingo, 18 de marzo de 2012

Sexo Oral versus Sida

Riesgo de infección de VIH atribuible a sexo oral entre hombres que tienen sexo con hombres dentro de una población de hombres que tienen sexo con hombres.

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Desde que el VIH fue identificado como de transmisión sexual, ha habido un gran interés en el riesgo asociado al sexo oral. En los primeros estudios se encontró que el sexo oral no tenía un riesgo independiente, la alta correlación entre las prácticas sexuales múltiples elevaban la posibilidad del riesgo, pero no pudo ser determinada [para el caso particular del sexo oral]. Posteriormente los casos reportados se acumularon provenientes de una gran cantidad de hombres que negaban tener otras conductas de riesgo [únicamente sexo oral]. Los investigadores reconocieron que el sexo oral, no era una ruta eficiente de infección, no obstante representar un pequeño riesgo.
En dos estudios se establecieron estimaciones cuantitativas del bajo riesgo entre Hombres que tienen Sexo con Hombres (HSH) (bibliografía 2,3). En uno de los estudios (bibliografía 3) se calculó que el riesgo por contacto durante el sexo oral sin protección con una persona VIH-positivo (VIH+) o con una persona que se desconocía su estatus en cuanto al VIH (4/10 000; 95% del intervalo de confianza (CI) 0.01%, 0.17%) es tan bajo como el riesgo de adquisición de VIH de la persona que es penetrada durante el sexo anal pero que emplea protección [condón] RAI.
Las guías específicas para “sexo seguro” indican que el sexo oral sin protección es inseguro pero de bajo riesgo.
Un estudio reciente de infección primaria en San Francisco (bibliografía 4) reportó que el 8% de los participantes VIH+ adquirieron el VIH vía sexo oral. Este hallazgo fue ampliamente interpretado como que muchos de ése 8% infectados con VIH pertenecían a la población de HSH y mantenían sexo oral (bibliografía 5). Esto se comprende debido a información contradictoria (proporcionada a los sujetos del estudio por los investigadores), por lo tanto las personas proporcionaron información contradictoria, y continuaron preguntando por mas claridad en la definición de riesgo.
El Riesgo Asociado a una Población (RAP%) es de especial interés debido a que un bajo riesgo de exposición es el resultante de una infección proporcional.




En éste reporte presentamos resultados preliminares de una investigación que se encuentra en curso sobre la adquisición de VIH vía oral en donde se demuestra que: (bibliografía 1) la infección es rara y (bibliografía 2) se efectuó un análisis empleando datos previamente publicados sobre el RAP% atribuible al sexo oral, el cuál resultó ser extremadamente bajo.
Desde Diciembre de 1999 a 2001 se buscó personas para una prueba de VIH en un sitio en San Francisco, de las cuales se seleccionó aquellos individuos que en los últimos 6 meses dijeron no haber tenido sexo anal o vaginal, que no emplean drogas inyectadas y que practicaron sexo oral con por lo menos una persona. A las personas elegidas se les practicó un examen mediante la prueba de pre-VIH y una evaluación retrospectiva a 6 meses de sus prácticas sexuales. Posteriormente se efectuaron pruebas serológicas VIH para determinar la serología VIH por medio de inmunoensayos enzimáticos, la prueba de confirmación Western blot, y pruebas con inmunoensayos enzimáticos de baja sensibilidad (bibliografía 6) para identificar la adquisición reciente de la infección.
El RAP% fue calculado mediante la fórmula de Levin: (p S(RR – 1) / (p(RR – 1) – 1) * 100), donde p es la población prevalente expuesta y RR es el riesgo relativo (bibliografía 7). Una estimación de la RR ya publicada fue empleada (bibliografía 2) y la prevalencia p de los practicantes de sexo oral fue obtenida de los datos recopilados en un estudio poblacional basado en HSH (bibliografía 8). Estimamos que la prevalencia p para los datos recopilados en base a entrevistas con los participantes, fue por medio de la pregunta de cuantas veces ha tenido sexo oral (si ha sido receptivo durante el sexo oral) [en otras palabras: cuantas veces ha hecho güagüis] en años previos. El análisis de las respuestas mostró la prevalencia del sexo oral (bibliografía 9) y el número de personas con las que ! lo ha realizado (datos aún sin publicar) la prevalencia no ha variado significativamente desde que el estudio se inició.
El número promedio de personas con las que los voluntarios han practicado sexo oral en años previos fue de 3 (con un rango de 0 – 400) por lo que calculamos el valor del RAP% para el caso de sexo oral con sólo un compañero, el valor RAP% cuando tuvo dos y el RAP% cuando hubo tres.
De un total de 10 283 pruebas efectuadas a los asistentes al sitio en San Francisco, 413 personas (4%) fueron elegibles y de ellos 243 personas (2.3%) participaron. De éstas, 239 personas (98%) son hombres con una edad promedio de 39 años y todos ellos únicamente son HSH. Cuatro mujeres fueron eliminas del análisis.
No se detectó la adquisición reciente de VIH y la probabilidad estimada por adquirir VIH a través de sexo oral fue de cero (95% CI 0, 1.5%). El número promedio de compañeros con los que se tuvo sexo oral en los pasados 6 meses fue de 3 (con un rango de intercuartiles de 1-6), casi todos (el 98%) fueron sin emplear ningún tipo de protección. Una tercera parte de los participantes (35%) indicó haber recibido semen en la boca y de ellos, el 70% se lo tragó.
El 28% de los participantes tuvo sexo oral con un compañero VIH+ y de éstos, el 81% no emplearon condón y el 39% tragó la eyaculación.
El RAP% se eleva cuando se incrementa el número de compañeros con los que una persona tuvo sexo oral: el RAP% para un solo compañero (p = 18%; RR = 1.01) se calculó en 0.18%; para dos compañeros (p = 12%; RR = 1.02) fue del 0.25% y para tres compañeros (p = 10%; RR = 1.03) fue de 0.31%. El RAP% acumulado desde un a tres compañeros, fue de 0.74%.
La ausencia de infección por VIH detectada en ésta muestra, confirma las investigaciones previas de que la adquisición de VIH vía oral es rara. La prevalencia de VIH y su incidencia entre HSH investigada en el mismo lugar de San Francisco durante períodos similares (Diciembre 1999 a Febrero 2001) fue manifiestamente alta.
En general la prevalencia de infección por VIH fue de 3.3% (95% CI 2.9 – 3.9), y incidencia de pruebas repetidas fue de 1.9/100 de personas al año (95% CI 1.6 – 2.3).
La cantidad de personas que reportaron no emplear ningún tipo de protección durante el sexo ana (RAI) tuvieron una prevalencia e incidencia de 5.1% (95% CI, 4.1 –6.3) con 3.5/100 personas al año (95% CI, 2.7 – 4.5) respectivamente.
En las personas que dijeron no emplear condón durante el sexo anal (RAI), la prevalencia de VIH fue de 5.1% (95% CI, 4.1 – 6.3) y de 3.5/100 de personas al año (95% CI, 2.7 – 4.5) respectivamente. En las personas que dijeron emplear protección durante el (RAI) sexo anal, la incidencia y prevalencia fue de 2.3% (95% CI, 1.7 – 3.1) y 1.7/100 de personas al año (95% CI, 1.2 – 2.3) respectivamente (T. Kellog, San Franciso Department of Public Health, comunicación personal). Éstos datos muestran la estricta diferencia en el riesgo de VIH entre aquellos que practican sexo oral y quienes efectúan conductas de alto riesgo.
La fortaleza de nuestro estudio es que a los participantes se le preguntó por su conducta (sobre el sexo oral) antes de la prueba de VIH. Además, durante nuestro estudio se confirmó a las personas que indicaron “como se infectaron” y coinciden en gran parte con la adquisición de la infección mediante sexo oral. Los HSH que son VIH+ pueden erróneamente reportar exposiciones de alto riesgo por múltiples razones, entre las que se incluyen deseo social y recuerdo (es decir, que su medio social les impuso la información).
Los hombres también puede declarar que mantienen solo relaciones con sexo oral y catalogarla como una conducta riesgosa y que -solo si no se usa protección- es una actividad riesgosa, a diferencia del sexo anal con condón. La hipótesis de Vittinghoff et al (3) es que la ruptura del condón o que se salga durante la penetración, tiene un alto riesgo al igual que tener sexo oral sin protección.
Nuestros resultados se basan en un modesto tamaño de muestra, por lo tanto no podemos establecer con certeza una probabilidad de infección de cero. Nuestros datos y los de otros investigadores (D. Osmond, San Francisco Young Men’s Health Study: -< 3%, aún sin publicar) muestran que la proporción de individuos que solo mantienen sexo oral es muy bajo, entonces la obtención de una precisión y confiabilidad en las estimaciones de los patrones y el riesgo de adquisición del VIH por contacto mediante sexo oral es muy difícil. La importancia de la heterogeneidad a la susceptibilidad y la infección añade cierta incertidumbre a la cuantificación del riesgo.
Nuestros cálculos muestran un RAP% muy bajo y coinciden con un riesgo extremadamente bajo. Además, si se considera que solo una fracción de aquellos que reportaron tener sexo oral se exponen al semen (35%) el RAP% será considerablemente menor.
Los datos confirman que el riesgo de infección por VIH atribuible al sexo oral entre HSH y entre la población de HSM es especialmente baja. Es importante que los profesionales de la salud, incluidos los consejeros en VIH tengan información válida para transmitir a sus clientes sexualmente activos. Si las personas creen que el riesgo de VIH por tener sexo oral es alto o a la par -estar bien documentados en cuanto a las exposiciones de alto riesgo tal como el sexo ano-genital - la gente puede no sentir que exista una diferencia sobre cual conducta elegir. La adquisición de VIH a través de sexo oral es un riesgo significativamente menor que por tener sexo anal sin protección, y por lo tanto, uno elige las practicas sexuales que lleva a cabo.


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